Como podía explicarle lo que me pasaba? Decirle que era mi vida, pero que lo quería lejos. Cómo ponía en palabras lo que mi cabeza y mi corazón ya estaban cansados de discutir? Esa mezcla entre amor, repugnancia, nostalgia y ganas de querer. Cómo lograría hacerle entender que lo quería al lado mío, pero sin todo lo exterior? Y de ahí el otro problema, cómo haría para que entienda que no hablaba de su ropa sino de su cuerpo, su piel, su contextura. Cómo se le dice a una persona que la amas sin ilusionarla? Y sin ilusionarse, porque decir lo que se siente y ponerlo en palabras a veces hasta resulta más fuerte que sentirlo adentro, guardado. Decirlo es desprotegerlo, habilitar a que alguien entre a ese lugar donde el sentimiento habitaba y lo destruya, y así resulte en un corazón roto. De que forma alguien alguna vez pudo explicar que se enamoró de un alma y no del cuerpo en el que estaba? Como si ese cuerpo fuera un intruso, un intermediario que impidiera el amor. O acaso nadie nunca lo había sentido? Tantas preguntas y ninguna respuesta. Tantas ideas y ninguna resolución.
Lo releí, lo repensé, lo quise comprender. A veces uno siente cosas que sencillamente no tienen explicación. Llegué a la conclusión de que hay cosas que simplemente no se entienden. Que son así porque sí, y podes tomarlas como vienen, o no tomarlas. O entregarte al tiempo. Pero eso no es engañarte? Mentirle a tu cabeza, saciar a tu corazón. Borrar esa sed de sentimiento que te aplaca el alma y te cierra los ojos a lo que realmente querrías ver.
Imaginé un círculo, entendiéndolo como la continuidad de las preguntas y respuestas. Siempre se llega a la solución se repregunta? O solo mi cabeza tenía esa estúpida obsesión por lo perfecto? Claro, como si existiera un significado de perfección sin un corazón y un cerebro que lo definan. Cómo podía explicarle lo que me pasaba?
Head up and keep walking.
Mas vale una sonrisa triste, que la tristeza de no verte sonreir!
martes, 17 de septiembre de 2013
jueves, 9 de mayo de 2013
Un rumbo inesperado.
- ¿En serio crees que va a funcionar?
- ¿Confías en mi?
- Hasta con los ojos cerrados.
- Entonces vamos.
Y caminamos. Caminamos kilómetros. Siempre era el mismo paisaje. Arena, sol, arena, sol, arena. Mi estómago me gruñía cada vez más fuerte, y ya no teníamos nada para comer. A lo lejos veíamos nuestro objetivo, con esperanza de encontrar un alma viva dentro de ese avión destrozado. Mientras las horas pasaban lentamente, el cielo se iba coloreando de naranja claro hasta llegar a rosa viejo. Al admirar la hermosura de ese cielo tan profundo, me acordé las exactas palabras de mi papá. "Viste el cielo? Viste sus colores? Quiero que recuerdes algo, que te va a acompañar toda tu vida. Este cielo y sus colores, tan raramente perfectos, significan que estas cerca de llegar a casa, y que pronto vas a volver."
Solté una lágrima. Al notarlo, el me agarró la mano mas fuerte, y aunque sabía que estábamos en total soledad, me dijo al oído:
- Te prometo que vamos a llegar a donde sea, juntos. Somos más fuertes que cualquier tormenta.
Solté otra lágrima. Matias rodeó mi cintura con sus brazos y me abrazó como si me estuviera protegiendo de algo. Me sentí indefensa, pero al mismo tiempo completa. Haberlo conocido era lo más maravilloso que me había podido pasar en la vida, después de las tragedias que me había tocado vivir. Lo amé mas que a nada en el mundo. Era mi amor, mi amigo, mi consejero, mi protector. Siempre ahí para rodearme con sus brazos y hacerme sentir que juntos éramos invencibles. Lo apreté cerca de mi lo más fuerte que pude, y volvió a pronunciar sus palabras: "Somos más fuertes que cualquier tormenta".
Mientras seguimos caminando me puse a recordar lo que habíamos vivido hace apenas unos días. No puedo decir la cantidad exacta, porque es el día de hoy que sigo teniendo un vacío en el recuerdo. Era nuestra Luna de Miel, ese momento tan esperado por las parejas jóvenes Teníamos el vuelo con destino a Cuba, más precisamente a La Habana. Subimos al avión, felices como siempre, y buscamos nuestros lugares para prepararnos para la larga jornada que nos esperaba. El viaje duraba ocho horas, de las cuales cuatro fueron placenteras, dos fueron terroríficas y las otras dos nunca existieron.
Al llegar a la mitad de nuestra travesía, empezó a llover. No era una de esas lluvias livianas, que apenas mojan las hojas de los árboles. Era una lluvia pesada. Así pasó media hora, sin cesar. Cuando este tiempo se cumplió, empezaron a haber truenos y rayos. Pero tampoco eran los que normalmente vemos en la ciudad, eran ruidos ensordecedores, y rayos con tanta luminosidad que encandilaban a quien los miraba. El avión era un caos. Los niños gritaban, los adultos no podían contenerlos y las azafatas ya no sabían que hacer.
De repente hubo un apagón, y quedamos totalmente a oscuras. Atiné a agarrar la mano de Matias, para sentirme más segura, y me alivié al encontrarla rápidamente. Podíamos ver la luz más adelante, donde se encontraban los empleados del avión. Entonces escuchamos por el micrófono: "Estamos sufriendo de problemas técnicos, y vamos a tener que hacer un aterrizaje de emergencia. Por favor, guarden la calma y colóquense sus chalecos salvavidas."
Esto no era bueno. Miles de ideas cruzaron mi cabeza, y no eran precisamente agradables. Al verme nerviosa, Matiás me agarró más fuerte la mano y me dijo: "Tranquila, solo es un aterrizaje." No tenía razón. No era "solo un aterrizaje". Era un intento de aterrizaje. Siempre estuve interesada en aviones, por lo que sabía cuáles eran los procedimientos a seguir en estas emergencias. La lluvia no paraba, y empeoraba cada vez más. Sabía que el capitán estaría muy nervioso, y que los sistemas eléctricos del avión estaban fallando.
De repente, lo único que se oía en mi cabeza eran gritos. Empece a sentir que caíamos, y que nunca llegábamos a ningún lugar. Mi mente daba vueltas, no lograba reaccionar. No entendía donde estábamos, y no creía que nadie entendiera. Mi mano seguía aferrada a la de el, cada vez más fuerte. Lo último que recuerdo fue su frase, "No me sueltes."
Eso era todo lo que sabía. Cuando desperté, estábamos solos, en un paraíso infernal. Paraíso por el perfecto paisaje, infernal por la cantidad de gente inconsciente que tenía alrededor. Cuando logre hacer foco pude ver el avión a lo lejos, completamente destrozado. Al girar a mi derecha lo vi, tan hermoso como siempre, con su mano aún entrelazada a la mía No sabía ni dónde estaba, ni cuánto tiempo había pasado, ni que había pasado después de esos gritos que llenaban mi mente. Todo lo que sabía es que estaba con vida, y no por el hecho de vivir, sino porque tenía a Matias a mi lado.
- ¿En qué pensás?
- Todavía no entiendo como llegamos acá.
- Llegamos acá gracias a nosotros, gracias a la fuerza que tiene este amor. Nada nos va a separar, te lo prometo.
Me volvió a abrazar. Sus brazos eran mi paraíso, a pesar del lugar donde estuviésemos. Confié, como el me lo había pedido. A pesar de todo, esta vez tenía razón. Lo único que nos quedaba era la esperanza.
- ¿Confías en mi?
- Hasta con los ojos cerrados.
- Entonces vamos.
Y caminamos. Caminamos kilómetros. Siempre era el mismo paisaje. Arena, sol, arena, sol, arena. Mi estómago me gruñía cada vez más fuerte, y ya no teníamos nada para comer. A lo lejos veíamos nuestro objetivo, con esperanza de encontrar un alma viva dentro de ese avión destrozado. Mientras las horas pasaban lentamente, el cielo se iba coloreando de naranja claro hasta llegar a rosa viejo. Al admirar la hermosura de ese cielo tan profundo, me acordé las exactas palabras de mi papá. "Viste el cielo? Viste sus colores? Quiero que recuerdes algo, que te va a acompañar toda tu vida. Este cielo y sus colores, tan raramente perfectos, significan que estas cerca de llegar a casa, y que pronto vas a volver."
Solté una lágrima. Al notarlo, el me agarró la mano mas fuerte, y aunque sabía que estábamos en total soledad, me dijo al oído:
- Te prometo que vamos a llegar a donde sea, juntos. Somos más fuertes que cualquier tormenta.
Solté otra lágrima. Matias rodeó mi cintura con sus brazos y me abrazó como si me estuviera protegiendo de algo. Me sentí indefensa, pero al mismo tiempo completa. Haberlo conocido era lo más maravilloso que me había podido pasar en la vida, después de las tragedias que me había tocado vivir. Lo amé mas que a nada en el mundo. Era mi amor, mi amigo, mi consejero, mi protector. Siempre ahí para rodearme con sus brazos y hacerme sentir que juntos éramos invencibles. Lo apreté cerca de mi lo más fuerte que pude, y volvió a pronunciar sus palabras: "Somos más fuertes que cualquier tormenta".
Mientras seguimos caminando me puse a recordar lo que habíamos vivido hace apenas unos días. No puedo decir la cantidad exacta, porque es el día de hoy que sigo teniendo un vacío en el recuerdo. Era nuestra Luna de Miel, ese momento tan esperado por las parejas jóvenes Teníamos el vuelo con destino a Cuba, más precisamente a La Habana. Subimos al avión, felices como siempre, y buscamos nuestros lugares para prepararnos para la larga jornada que nos esperaba. El viaje duraba ocho horas, de las cuales cuatro fueron placenteras, dos fueron terroríficas y las otras dos nunca existieron.
Al llegar a la mitad de nuestra travesía, empezó a llover. No era una de esas lluvias livianas, que apenas mojan las hojas de los árboles. Era una lluvia pesada. Así pasó media hora, sin cesar. Cuando este tiempo se cumplió, empezaron a haber truenos y rayos. Pero tampoco eran los que normalmente vemos en la ciudad, eran ruidos ensordecedores, y rayos con tanta luminosidad que encandilaban a quien los miraba. El avión era un caos. Los niños gritaban, los adultos no podían contenerlos y las azafatas ya no sabían que hacer.
De repente hubo un apagón, y quedamos totalmente a oscuras. Atiné a agarrar la mano de Matias, para sentirme más segura, y me alivié al encontrarla rápidamente. Podíamos ver la luz más adelante, donde se encontraban los empleados del avión. Entonces escuchamos por el micrófono: "Estamos sufriendo de problemas técnicos, y vamos a tener que hacer un aterrizaje de emergencia. Por favor, guarden la calma y colóquense sus chalecos salvavidas."
Esto no era bueno. Miles de ideas cruzaron mi cabeza, y no eran precisamente agradables. Al verme nerviosa, Matiás me agarró más fuerte la mano y me dijo: "Tranquila, solo es un aterrizaje." No tenía razón. No era "solo un aterrizaje". Era un intento de aterrizaje. Siempre estuve interesada en aviones, por lo que sabía cuáles eran los procedimientos a seguir en estas emergencias. La lluvia no paraba, y empeoraba cada vez más. Sabía que el capitán estaría muy nervioso, y que los sistemas eléctricos del avión estaban fallando.
De repente, lo único que se oía en mi cabeza eran gritos. Empece a sentir que caíamos, y que nunca llegábamos a ningún lugar. Mi mente daba vueltas, no lograba reaccionar. No entendía donde estábamos, y no creía que nadie entendiera. Mi mano seguía aferrada a la de el, cada vez más fuerte. Lo último que recuerdo fue su frase, "No me sueltes."
Eso era todo lo que sabía. Cuando desperté, estábamos solos, en un paraíso infernal. Paraíso por el perfecto paisaje, infernal por la cantidad de gente inconsciente que tenía alrededor. Cuando logre hacer foco pude ver el avión a lo lejos, completamente destrozado. Al girar a mi derecha lo vi, tan hermoso como siempre, con su mano aún entrelazada a la mía No sabía ni dónde estaba, ni cuánto tiempo había pasado, ni que había pasado después de esos gritos que llenaban mi mente. Todo lo que sabía es que estaba con vida, y no por el hecho de vivir, sino porque tenía a Matias a mi lado.
- ¿En qué pensás?
- Todavía no entiendo como llegamos acá.
- Llegamos acá gracias a nosotros, gracias a la fuerza que tiene este amor. Nada nos va a separar, te lo prometo.
Me volvió a abrazar. Sus brazos eran mi paraíso, a pesar del lugar donde estuviésemos. Confié, como el me lo había pedido. A pesar de todo, esta vez tenía razón. Lo único que nos quedaba era la esperanza.
Continuará...
viernes, 2 de noviembre de 2012
Review.
La idea de hacer un blog me pareció algo muy original. A pesar de que fue una idea que se creo en el colegio, voy a continuar con este trabajo por el simple hecho de que descubri algo que me gusta mucho: escribir. Escribir sobre temas sociales, escribir cuentos, formas de pensar. Solo escribir, y expresarme a través de las palabras.
Esta idea empezó en NTICX, con el fin de poder formar nuestra propia opinión acerca de los temas que se ven en el programa de la materia. Me pareció muy buena, porque ver los temas en el aula era mucho más aburrido que dedicarme a escribirlo en un blog y que se vea lindo. Pienso que fue una gran forma de que todos viéramos los temas desde distintos puntos de vista, como el deporte, la musica, o la vida en general, como es mi caso.
Esta materia me deja sobre todo el aprendizaje sobre temas que nos afectan cotidianamente y no lo notamos, como el bullying, la discriminación, y la manipulación publicitaria entre otros. Mi decisión es continuar, y seguir expresandome a través de mis textos. Me llevo recuerdos muy lindos de esta materia. Después de todo, es la que me hizo conocer el placer de escribir.
martes, 9 de octubre de 2012
Bullying.
Muchos se preguntarán, qué es el bullying? Relacionándolo con mi entrada anterior, también es una forma de discriminar. Hacer bullying es apartar, hiriendo los sentimientos de muchos adolescentes, por diferentes motivos. A veces por que son aplicados en clase, otras por que se visten diferente o simplemente por distintos gustos. Lamentablemente hoy en día se da cada vez más frecuentemente, y lastima sentimental y fisicamente a muchísimos adolescentes, ya que las personas que hacen bullying tambien suelen golpear a sus víctimas. Porqué hacen esto? Que ganan con lastimar a otros? Sentirse superiores? Me pongo a pensar en las personas así y la verdad me da tristeza que tengan tales sentimientos y pensamientos de "sentirse mejor denigrando al otro". El bullying también se caracteriza por las amenazas, ya que las víctimas suelen ser llamadas a silencio, de lo contrario las consecuencias podrían ser peores. Este es uno de sus grandes problemas y lo que hoy en día se busca solucionar. No se dejen reprimir, ni maltratar. Sin diálogo no se puede buscar una respuesta. Hay que enfrentar el problema antes de llegar a la solución.
viernes, 5 de octubre de 2012
La discriminación.
Nunca te pasó de sentirte aislado? Nunca sentiste que no eras "suficiente" para entrar a un determinado círculo social? Lamentablemente hay mucha gente que se siente así. La discriminación hoy en día está en todos lados, desde tu barrio hasta tu país en si. Hay muchas formas de discriminar: aislar por pensamientos distintos, separar por apariencias físicas y tratar mal a las personas por sus formas de ser. Hay tantas personas que no llegan a entender el daño que causan discriminando a otro, que parece que discriminar ya es un hábito. ESTA ES LA SOCIEDAD QUE QUEREMOS? Una sociedad en la que no se pueda pensar distinto? Una sociedad en la que verse diferente y tener un cuerpo y estilo propio sea mal visto? Una sociedad en la que tener una sexualidad distinta sea criticado por todos? Cuando pienso en la ignorancia de la gente que no logra entender lo difícil que es para una persona alcanzar los estereotipos de la sociedad, me da vergüenza ajena. Me parece que es hora de que todos cambiemos un poco nuestra forma de pensar, no podemos seguir hiriendo sentimientos y cerrando los ojos a la realidad. Empezemos a entender de que a pesar de las diferencias, somos todos iguales, y tenemos los mismos derechos.
jueves, 4 de octubre de 2012
Quien lucha, puede perder. Quien no lucha, ya perdió.
Veía lentamente como todo se caía a pedazos,
como de a poco se iban derrumbando los muros que habíamos construido juntas. No
era literal, pero en mi cabeza había una guerra. Una guerra por volver el
tiempo atrás, por conseguir remediar errores que cambiaran el presente que estábamos
viviendo. Pero era imposible que triunfara. Ya nada era como antes, todo era
tan distinto. Tomamos decisiones equivocadas, cometimos errores, peleamos,
discutimos, y de a poco destruimos todo lo que habíamos creado. Eso tan
hermoso, esos lazos que parecían irrompibles en un principio, de a poco iban
deshaciendo sus nudos y separándose en miles de partes. Creo que ninguna pensó
que esto podía llegar a pasar, y menos yo. La tristeza me invadía, era muy feo
sentir que se iban rompiendo vínculos y relaciones tan hermosas por peleas que
no valían la pena. No encontraba soluciones, ni formas, ni maneras de frenar la
guerra. Lo único que hacía era pensar. Pensar en todo lo que vivimos juntas, en
todos esos momentos únicos e irrepetibles en los que disfrutábamos solamente de
nuestra compañía, de nuestras risas. Llegue al punto de desilusionarme,
convencida de que no se podrían volver a repetir, solo por que todo había
cambiado. Y pensaba, y buscaba una solución, mientras a mí alrededor nada se
detenía. El tiempo corría, y no encontraba las soluciones que estaba buscando. Tenía
muchas dudas, pero jamás dude que esas soluciones existían.
Cómo empezamos? JUNTAS. Inseparables, irrompibles, unidas, con confianza, sin
falsedad, sin discusiones, con errores comunes pero nada que no se pueda
arreglar hablando. No pido que todo vuelva a ser como antes, porque se que es
imposible. Simplemente pido una oportunidad, NOS pido una oportunidad. Y lo
pido por ese tan simple detalle de que son mi vida entera, y de que no estoy
dispuesta a perderlas por nada en el mundo. Las amo.
lunes, 1 de octubre de 2012
Anger -
Bronca. Bronca por
dentro, por fuera, en la cabeza y en todo el cuerpo. Eso era lo que
sentía. Impotencia, bronca, injusticia. Era uno de esos momentos en los que una
persona no puede hacer otra cosa más que llorar, por que aunque siempre busquemos
la forma de verle el lado positivo a todo, hay situaciones en las que simplemente
ese lado no se encuentra. No encontraba una respuesta. Nunca fui una
persona pesimista, alguien que solo ve el vaso medio vacío. Siempre mire
el lado bueno, las cosas que me podían provocar una sonrisa. Me cansé
buscándolas en situaciones donde esas sonrisas se negaban a aparecer, y
las lágrimas brotaban de mi como un diluvio. Mi cabeza daba vueltas, y no
paraba. Mil planteos por segundo, mil insultos, bronca y más bronca. No
podía parar. Me sentía cada vez peor, pensaba formas de solucionarlo pero
estaba tan cerrada y sumida en las lágrimas que esas formas no aparecían. A
veces uno espera ayuda del exterior, alguien que te de una mano y te diga: "Dale,
vos podes salir de esto". Pero esa yuda no existía. No solo que
no existía, sino que había personas que con sus actos empeoraban mi ira. En
estos momentos es cuando uno se da cuenta las intenciones reales que tiene el
entorno que te rodea. Las palabras de la gente que buscaba darme un empujón
para seguir no calmaban mi furia, y mi cara estaba empapada. Fue un momento
realmente horrible, uno de esos momentos en los que ya no sabes de que forma
descargarte. Pero cuando ya las lagrimas se secan y la mente se serena,
uno puede ver las cosas con más claridad. Ahogarse en la bronca solo causa
dolor, angustia, tristeza. Sirve descargarse, pero no sirve guardarse los
pensamientos para uno mismo. Todo se soluciona hablando, y si simplemente no
tiene solución por lo menos lo intentaste. A veces solo se necesita
un abrazo, uno de esos que te haga sentir que ya pasó todo y que vas a
estar bien, para levantar la cabeza y sonreír.
viernes, 28 de septiembre de 2012
Las imágenes hablan por sí solas.
Qué efecto puede tener una imagen en nosotros? La respuesta es fácil, tiene mucho efecto. Una simple imagen puede conmovernos y llegarnos hasta el alma y el corazón. Así como la música, y todos los tipos de arte, las imágenes nos mueven muchísimos sentimientos. Pueden hacernos sonreir, llorar, emocionarnos, recordar, extrañar. La forma en la que analizas una imagen muchas veces depende de nuestro estado de ánimo. Posiblemente, si estamos tristes, una imagen de alguien llorando nos va a hacer llorar. Esta imagen, por ejemplo, se relaciona con mi entrada anterior.
"It's all lies, darling." En español, "Son todas mentiras, cariño." La mujer tiene un televisor en la cabeza, lo que hace referencia a la manipulación que este objeto nos intenta introducir. Como puse en la nota anterior, es manipulado quien se deja manipular, y quien cree las mentiras que hay en los medios. Decir que hay mentiras no significa que todo sea mentira, sino que hay que ser cauteloso con lo que se cree y estar informado para formar una buena opinión propia. Es lamentable que existan personas que se nieguen a ver la realidad sólo por haber sido influenciadas por el exterior para formar sus pensamientos.
La imagen que sigue se refiere al mismo tema, que también se relaciona con el exceso de información. Creo que las personas se dejan manipular cuando poseen un exceso de información tan grande que no pueden controlarlo, y prefieren que otro lo controle por ellos. Este problema nos afecta como sociedad, y deberiamos empezar a cambiarlo.
martes, 25 de septiembre de 2012
Manipulación publicitaria.
Las sociedades de hoy se ven gravemente afectadas por la manipulación de la publicidad, eso es un hecho. Porqué las personas se dejan influenciar por una publicidad? A todas las personas les afecta por igual? Creo que la gente es manipulada si se deja manipular. Si una persona no es fácil de influenciar por una publicidad, ya sea en un diario, televisión o radio, no va a verse manipulada por los mensajes que éstas transmiten. A diferencia de estas personas, también hay otra clase que si se deja ver manejada por estos mensajes, y consumen sus cabezas. Una publicidad puede tener un objetivo ya sea político, de venta, o de informar a la gente, pero siempre lo que busca es persuadir, convencer al otro de que lo que plantea es maravilloso y es lo correcto. Lamentablemente, existen muchísimas personas que a base de esta manipulación se ven gravemente afectadas e influenciadas, y esto lleva a que no puedan crearse un pensamiento o una opinión propia. Abramos los ojos, no podemos seguir dejando que los medios de comunicación influencien nuestras opiniones, creemos las propias y defendámoslas, sin que nadie nos "meta" una idea en la cabeza.
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